jueves, 18 de agosto de 2011

Los estudiantes hondureños en rebelión abierta contra la privatización de la educación


Miles de estudiantes fueron salvajemente reprimidos ayer en la capital hondureña por parte de los Comandos Cobras y la Policía Preventiva que lanzaron bombas lacrimógenas, golpearon con sus toletes y hasta dispararon con fusiles de alto calibre a los estudiantes. 


Foto: Un sub comisionado de la Policía Preventiva, con dos soles como grado de mando, lleva preso el joven Cesar Said Santos, 16 años. / Autora: Mirian Huezo Emanuelsson





– Lo que nosotros exigimos es mantener la educación pública. Pero esto es lo que nos da, dice el encapuchado muchacho y en su mano tiene tres casquillos de fusil de alto calibre. Los recogieron cuando expulsaron a la policía de su colegio en la colonia Germania.
– Nos da represión. ¡No somos mareros para que nos disparen! Estamos defendiendo algo que les ha costado mucho a nuestros padres a conquistar, agrega y me impresiona la madurez política de todos los muchachos presentes. No son ruedas sueltas sino saben por que luchan.
Es calientísimo y el sudor nos corre por todo el cuerpo cuando corremos para evitar que las bombas de gases nos den. Un muchacho muestra una fea herida en el brazo y el hombro, diez centímetros del rostro.
– Nos dispararon directamente hacia la cara, dice tranquilamente y subraya que los muchachos del Instituto Polivalente Germania son “Soldados de Francisco Morazán”. Y todos gritan “El Estudiantado Unido-Jamás será vencido”!
Foto: Tres casquillos de fusil de alto calibre disparados contra los jóvenes en el colegio de Germanía.
Sin duda solo tenían un vago conocimiento del Libertador de Centroamérica antes del golpe de estado militar en Honduras el 28 de junio de 2009. Pero el surgimiento de la Resistencia Popular hondureña trajo consigo también un salto cualitativo de la conciencia política e histórica. Creo que no he visto otro país en donde la población anda tanto con la camiseta del Che y Francisco Morazán dibujados, como en el país centroamericano. Varias “cipotas”, muchachas, de 14-18 años andan con camisetas del Frente Nacional de Resistencia Popular, pese a que saben muy bien que ser detenidas por los “chepos” (jerga por policía en Honduras) con tal camisa significa mucho “vergueo”, y en los peores casos, desapariciones. Una joven profesora del Frente fue violada por cuatro policías que terminaron la infamia con penetrar sus toletes a la vagina de la violada profesora mientras la trasladaban en la patrulla a la posta policial.
Ariel Alejandro Gutiérrez es el presidente local del Frente de Acción Revolucionaria de Secundaria en Honduras. Es bajo de estatura pero firme en sus palabras, mientras caen las primeras bombas en la cuesta hacia la parte arriba de la colonia de Germania.
– La toma del colegio comenzó la semana pasada. Lo que pasa ahora es prácticamente una batalla campal. Lo único que exigimos es que no nos quieten la educación pública que la quieren privatizar. No queremos dialogar con el ministro de educación Alejandro Ventura sino directamente con el presidente Porfirio Lobo. Seguimos en la toma de nuestro colegio hasta que veamos el resultado. Nosotros somos de familias pobres que no tenemos dinero para pagar la educación privada. Los ricos quieren seguir ricos y tener a nosotros pobres como simples servidores, dice y tapa la boca y la nariz por que los gases nos inundan.

Ajusto los dos cordones de la mascarilla contra los gases. Doy gracias a la redacción en Estocolmo que haya girado dinero para adquirir las mascarillas durante una gira en Argentina. Por algún motivo no hay venta de mascarilla contra los gases en Honduras. Pero los “chepos” andan con nuevas mascarillas, carros, camionetas, tanquetas y nuevos fusiles y uniformes. Hasta que huele pintura fresca de las armas y de los vehículos. Es parte de los 20 millones de dólares que el Comando Sur a través del embajador Hugo Llorens entregó a las fuerzas armadas hondureñas cuando ni siquiera había pasado un año del golpe de estado.
Y ahora caen las bombas. Los gases entran en cualquier lugar. Los muchachos se van corriendo hacía arriba el cerro y se notan que los uniformados, que corren cuesta arriba, no tienen muchas ganas de seguir el trayecto por que el calor y la subida es infernal.
Germania esta situada media hora del centro de Tegucigalpa en la carretera sur Panamericana con desvíos a El Salvador y Nicaragua. Es decir, es una carretera estratégica para la economía hondureña pero sobre todo para los exportadores e importadores del país. Por eso fue enviado inmediatamente todos los “chepos” disponibles de la posta policial en la colonia Loarque, prácticamente la puerta del sur de Tegucigalpa para “limpiar” la carretera de las barricadas y grandes piedras que los muchachos pacíficamente había armado una hora antes.
Pero los chepos se ven obligados de retirarse tanto de la colonia y de la misma carretera por el avance de los estudiantes. Se ve cómico cuando un pelotón de diez chepos caminan por atrás hacia Loarque y con los muchachos que van en ofensiva con piedras y palos que son lanzados contra los uniformados.
Foto: Campesinos asesinados en Bajo Aguán por exigir una reforma agraria. Durante los últimos dos días, domingo y lunes (14-15 de agosto), han sido asesinado 12 personas en Aguán.
Estos son odiados por la juventud hondureña que los acusa ser responsable por miles de muertos de jóvenes. De los 16 hondureños asesinados cada 24 horas, la gran mayoría son jóvenes entre 14-25 años. “Lo único que queda del patrimonio del pueblo hondureño, la educación pública, la quieren privatizar ahora”, sostiene el presidente del colegio de profesores Coprumh, Edgardo Casaña. Y si la perspectiva de esa juventud que no consigue trabajo se vuelve aún más difícil con la privatización de sus colegios, ¿Que será el futuro, la delincuencia, el narcotráfico que trabaja en los barrios para reclutar esa juventud sin educación, con sus padres trabajado en Estados Unidos donde llegaron como “mojados”, dejando atrás familias desintegradas?
Desde el 2001 han sido deportados 193.000 hondureños de Estados Unidos, deportado a su tierra donde no encuentran trabajo e ingreso para sostener sus familias. Pero la juventud que tenemos al frente de nosotros este día ha jurado que van a pelear por el derecho humano a una educación pública, gratuita y de calidad.
Durante una hora los estudiantes controlan la Panamericana y solo en caso de excepción permiten el paso de vehículos de emergencia. De repente vienen corriendo unos “sondeadores” de los estudiantes, avisando lo que sabíamos iba a llegar más temprano que tarde; Los Comandos Cobras.
Esta institución tiene fama de ser brutal y cruel. “Son maquinarias para matar”, me comentó hace unos años la esposa de un coronel de la aviación hondureña. Son dirigidos por oficiales que eran activos en el Escuadrón de la Muerte, “Batallón 3-16” de la década negra del '80, cuando el general Gustavo Álvarez Martínez era el comandante de las FFAA hondureñas y No 2 en Honduras después el Hombre Fuerte; John Negroponte, el embajador estadounidense.
Foto: Unidades del Comando Cobra. / Autora: Mirian Huezo Emanuelsson.
El general fue abatido por Los Cinchoneros, un comando guerrillero de la década '80. Fue una agrupación que había tenido sus raíces en el Partido Comunista de Honduras. Durante el mando del general desaparecieron cerca de 200 líderes populares y otros ejecutados por el Batallón. Oscar Álvarez, el actual Ministro de seguridad, es sobrino del General. Su institución es acusada de alberguear grupos de policías que actúan clandestinamente como escuadrones de la muerte, asesinando jóvenes en los barrios como fueran productos desechables.
De una distancia de 200 metros comienzan los Cobras a disparar las bombas. Lo desagradable en ese tipo ataques es que puede haber también francotiradores que hacen una selección de sus víctimas. Son varios los mártires de la Resistencia hondureña que fueron asesinados durante grandes movilizaciones populares en las calles y cayeron con un tiro en la cabeza.
Los muchachos se retiran otra vez cuesta arriba y el sol arde aún más, a las 11.30 de la mañana. Los gases inundan todo el cerro y los Cobras solo logran detener a Cesar Said Santos, 16 años.
Foto: Cesar Said Santos, 16 años. / Autora: Mirian Huezo Emanuelsson.
– Nosotros queremos la educación pública por que no es posible que nos la privatice y las carreras que estamos sacando no valga de nada, dice el joven, mientras los policías lo jalan hacía la carretera, con dirección del vehículo de una patrulla.
Los chepos intentan colocar sus escudos para evitar que podamos entrevistarlo. Pero sigue el muchacho su relato, mientras sea empujado.
– Hasta balas vivas nos tiraron pese a que nosotros no actuemos en contra ellos. Respondimos cuando nos tiraron balazos, dice cuando le preguntamos si los estudiantes en algún momento fueron violentos contra los uniformados.
Aparece el sub comisionado de la Policía Preventiva, señor moreno con dos soles como grado de mando. Se niega decir cual es su grado, nombre y apellido por que parte de su apellido esta tapado, aunque sale “Martí” o “Martínez”. Se vuelve brusco y me empuja con la mano cuando insisto en preguntar ¿“Adonde llevan su detenido”?
– No me ofenda, dice exaltado y agresivo como respuesta a la pregunta.
Son las 12 de mediodía y los estudiantes del Instituto en Germania se retiran, contentos de haber dado su granito de arena en la lucha para defender la educación pública en Honduras.
Al mismo tiempo que estudiantes marchan pacíficamente desde varios colegios hacia la Casa Presidencial, son atacados por los uniformados. El jefe del gobierno, Porfirio Lobo, ha organizado un diálogo con los seis colegios magisteriales para debatir la cuestionada Ley General de Educación. No tenían absolutamente ninguna esperanza que ese diálogo diera fruto para una solución. Al contrario, por que, dicen, “Lobo es experto de escuchar y tener diálogos pero profesional de incumplir los acuerdos suscritos”.
Mientras los profesores intercambian opiniones con el ejecutivo, solo unas cuadras de ahí, los estudiantes son salvajemente atacados por los policías y cobras. Los muchachos responden como en Germania, con piedras.
Edgardo Casaña sale antes de la 1 de la tarde para dar unas declaraciones a la prensa e indignado califica la intervención de los verdes olivo como una masacre a la juventud hondureña. Menciona también, que diez mil maestros han sido sacados de la planilla por el régimen de Lobo y avisa un paro de actividades de 48 horas.
El sub coordinador del Frente Nacional de Resistencia Popular, Juan Barahona, califica el dialogo de Lobo con los maestros como “pajero”, es decir un espectáculo para ganar tiempo y agotar al magisterio, los profesores y los padres de familia.
La gran pesadilla de Lobo y su gabinete es que la experiencia de Chile se contagia en Honduras. Pero ya esta, la pesadilla de Lobo. La firmeza de no retirarse hasta que la educación pública es garantizada, la mejor prueba de eso dieron los estudiantes hondureños hoy.
Foto: Centenares de miles de jóvenes chilenos no se rinden, exige un fin del modelo neoliberal que ha sido desastroso en la educación pública. / Autor: Jorge Zuñiga
Durante la tarde entran los reportes de diferentes colegios en la capital y el saldo son dos estudiantes desaparecidos. Miroslava Cerpas, presidenta de FERSH en la Escuela Normal Mixta Pedro Nufio, de la Colonia Kennedy, dice en el programa radial ProConstituyente de la Resistencia, que si no reciben confirmación de la existencia de los compañeros antes de las 20.00 horas de la noche este lunes, saldrán mañana martes otra vez para tomar las calles en todo el país.
Los profesores ya tomaron la decisión de ir a un paro de “brazos caídos” por 48 horas.
El presidente del Congreso Nacional, Juan Orlando Hernández, informa que el proyecto de ley lo van a retirar del congreso. Pero no muchos en Honduras lo toma en serio sino lo califica como una maniobra táctica para neutralizar el movimiento estudiantil que ya comienza a tomar proporciones “chilenas”.

Dick Emanuelsson - Mirian Huezo Emanuelsson
Fuente: Argenpress

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