jueves, 14 de junio de 2012

Canadá: Más de cien días de huelga estudiantil en Quebec

Por Gladys Martínez López / Diagonal

Desde el 13 de febrero, los estudiantes mantienen una huelga contra la subida de las tasas universitarias decretada por el Gobierno liberal de Jean Charest.
Manifestación en Quebec el pasado 22 de mayo. Foto: G. More

Una vez más, situación de impasse en Quebec. El 31 de mayo se rompían por decisión gubernamental las negociaciones con los estudiantes quebequeses, que ese día cumplían 109 jornadas de huelga para oponerse a la decisión del gobierno provincial de aumentar las tasas universitarias un 75% a lo largo de cinco años hasta alcanzar los 3.800 dólares, medida que se suma a la subida de un 30% desde 2007.

Lo que comenzó el 13 de febrero como huelgas reconducidas semanalmente en algunos institutos y universidades se extendió rápidamente hasta convertirse en una huelga indefinida que ha paralizado las clases en la provincia canadiense y en la que participan más de 175.000 estudiantes apoyados por miles de profesores en el mayor movimiento estudiantil de la historia reciente de Quebec. El 22 de marzo, más de 200.000 estudiantes salieron a las calles de Montreal, y las movilizaciones han crecido en intensidad en un desafío al Gobierno provincial de Jean Charest, que de momento no ha dado una respuesta satisfactoria a los estudiantes.

La contraoferta presentada por los gobernantes el 27 de abril, que consistía en rebajar algo la subida anual y ampliar el plazo de aplicación de cinco a siete años, fue considerada una burla por los estudiantes, ya que la medida supondría finalmente un incremento de las tasas del 82%. Y las promesas de aumentar paralelamente las becas y préstamos no satisfacen a los movilizados, que denuncian que la política de préstamos provocará un aumento del endeudamiento, teniendo en cuenta que en la actualidad el 60% de los estudiantes acaban sus carreras con unas deudas por estudios de unos 15.000 dólares, según datos de la CLASSE (Coalición Amplia de la Asociación por una Solidaridad Sindical Estudiantil, que representa a 100.000 estudiantes), y el 80% se ven obligados a trabajar paralelamente para pagarse la enseñanza superior.

Tras unas negociaciones fallidas a primeros de mayo y ante su incapacidad de negociar con los estudiantes, la ministra de Educación, Line Beauchamp, dimitió el 14 de mayo. Pero el gobierno culminó cuatro días después su campaña de criminalización de las protestas con una ley que, lejos de lograr su objetivo de aplastarlas, ha reavivado todavía más las movilizaciones.

Ley 78, contra las libertades

El 18 de mayo el Parlamento de Quebec aprobaba la Ley 78, que entre otras cosas prohíbe, en un radio de 50 metros alrededor de los centros, las concentraciones estudiantiles que puedan “entorpecer el acceso” de los estudiantes que quieran retomar los cursos; prohíbe a los trabajadores de estos centros participar en acciones concertadas que supongan una “alteración o parón” de sus actividades y obliga a notificar a la policía las manifestaciones de 50 personas o más. Su incumplimiento acarreará multas de hasta 5.000 dólares por día para cada participante, entre 7.000 y 35.000 para los dirigentes o portavoces y entre 25.000 y 125.000 para las asociaciones o federaciones estudiantiles o de trabajadores.

Sin embargo, la respuesta de los estudiantes, con el apoyo de otros sectores de la población y de los sindicatos, fue la desobediencia. El 28 de mayo, unos 600 juristas partieron en manifestación desde el Palacio de Justicia de Montreal para unirse a los estudiantes, y la norma ya ha sido recurrida ante los tribunales. Amnistía Internacional ha denunciado ya que esta ley otorga “poderes sin precedente a la policía” y “viola las libertades de expresión, reunión y movimiento”, y dos relatores de la ONU han advertido de que “restringe demasiado los derechos de los estudiantes a la libertad de asociación y asamblea pacífica”.

Esta norma se ve acompañada por una política represiva que se ha cobrado ya la detención de 2.500 personas desde el inicio de las protestas estudiantiles. La ley también declara suspendidas las clases de este trimestre en los centros en que ya lo están de facto debido a la huelga estudiantil, pero los estudiantes, reunidos en torno a la CLASSE, la Federación Estudiantil Universitaria (FEUQ), la Federación Estudiantil Colegial (FECQ) y la Mesa de Concertación Estudiantil (TaCEQ), parecen tener la intención de mantener el pulso incluso después del verano, hasta lograr la congelación de las tasas, y desde el 24 de abril realizan a diario manifestaciones nocturnas que, posteriormente, han derivado en multitudinarias caceroladas contra la Ley 78.

El Gobierno quebequés defiende que los estudiantes “inviertan en su enseñanza” financiando una universidad “falta de fondos”, pero éstos denuncian que el problema radica en la mala financiación y un proceso de mercantilización. La CLASSE lanzó en el mes de mayo una contrapropuesta con cuatro medidas para salir de la crisis: el fin del gasto en publicidad de las universidades, el desvío de los fondos de investigación con fines mercantiles hacia la enseñanza, congelar la contratación de rectores y cuadros superiores con sueldos desorbitados y paralizar la construcción de “campus satélites” por parte de “empresas inmobiliarias megalómanas”.

Y, dando un paso más, presentan un plan que permitiría la gratuidad de la enseñanza imponiendo una tasa de un 0,14% durante cinco años sobre el capital de las instituciones financieras, a la vez que denuncian que el Gobierno bajó los impuestos a los más ricos por valor de 950 millones, mientras que la gratuidad sería posible con menos de 700. “El Gobierno se está creando una crisis social de una amplitud sin igual en las próximas semanas”, dijo Paul Émile Auger, de la TaCEQ, a la salida de las negociaciones fallidas, mientras que Gabriel Nadeau-Dubois, de la CLASSE, llamaba a la ciudadanía a seguir movilizándose.

Quebec ha vivido importantes luchas estudiantiles que han hecho de su enseñanza superior la más accesible de todo Canadá. Hoy, la protesta estudiantil “ha crecido hasta convertirse en una lucha por la justicia social” y “ha creado un gran espacio político en la sociedad para cuestionar no sólo las políticas educativas del Gobierno, sino sus políticas a todos los niveles, desde lo económico hasta lo medioambiental”, explica a Diagonal Stefan Christoff, periodista y activista residente en Montreal.

Entrevista a Stefan Christoff, periodista, músico y activista residente en Montreal

"LA GENTE EN LA CALLE ESTÁ PIDIENDO JUSTICIA SOCIAL"

DIAGONAL: ¿En qué momento se encuentra la lucha de los estudiantes? ¿Se ha convertido en algo más que una lucha únicamente estudiantil?

STEFAN CHRISTOFF: Hoy en Quebec la huelga estudiantil continúa, y en las calles los estudiantes han inspirado a muchos segmentos de la sociedad a unirse a este movimiento de protesta histórico. En las calles la gente también está poniendo de relieve temas fundamentales como la justicia medioambiental y la creciente injusticia económica en Quebec. Mientras los sindicatos estudiantiles empujan con los estudiantes para parar la subida de tasas, el movimiento ha crecido hasta convertirse en una lucha social sobre el futuro de la sociedad de Quebec; la gente en la calle está pidiendo justicia social.

D.: ¿En qué medida la sociedad de Quebec apoya a los estudiantes?

S. C.: Además de que el apoyo a la huelga por las demandas de los estudiantes ha crecido, la amplitud y la creatividad de la huelga estudiantil ha llevado a muchos a entenderla no sólo como un llamamiento para una educación accesible, sino también como un llamamiento más amplio para una revisión radical de la sociedad quebequesa en un momento en que los movimientos sociales a lo largo del mundo están tomando las calles, desde Egipto a Occupy Wall Street.

D.: ¿Se está poniendo en duda al Gobierno? ¿Hay una crisis gubernamental?

S. C.: El Gobierno de Quebec está en crisis. La huelga estudiantil ha desestabilizado al Gobierno liberal, abriendo un gran espacio político en la sociedad para cuestionar no sólo las políticas educativas del Gobierno, sino también sus políticas a todos los niveles, desde lo económico hasta lo medioambiental. La dimisión de la ministra de Educación Line Beauchamp mostró claramente el poder del movimiento estudiantil en las calles de crear un marco para el debate político y también mostró que el gobierno no podrá ignorar al movimiento estudiantil y que éste tiene una fuerza real.

D.: ¿Cuáles son las consecuencias de la Ley 78 en el plano de los derechos y libertades? ¿Hay una contestación generalizada a la ley?

S. C.: La Ley 78 es un paso mayor del Gobierno para intentar imponer el control político en las calles de Quebec, pero no funcionará. La Ley 78 no es legal según la Carta de los Derechos Humanos y las Libertades de Quebec. Muchos abogados, profesores de Derecho y grupos de derechos humanos la han denunciado con contundencia. La ley no ha funcionado. En vez de apagar las protestas, ha inspirado el movimiento de las cacerolas, que se ha enraizado en muchos lugares. Todas las noches, miles de personas hacen sonar sus cacerolas en las calles, inspiradas por la misma táctica vista en América Latina, protestando y desafiando abiertamente la Ley 78. El Gobierno está perdiendo claramente la batalla de la opinión pública sobre esta ley y ha empujado la huelga estudiantil hacia un movimiento social más amplio por la justicia en Quebec.

CRONOLOGÍA DE LAS PROTESTAS

18/03/2011 El Gobierno liberal de Jean Charest presenta sus presupuestos, en los que se incluye el aumento de las tasas universitarias, un 75% en cinco años, sin contar otras tasas exigibles por las universidades.

10/11/2011 200.000 estudiantes hacen una huelga de un día y 30.000 se manifiestan en Quebec contra la decisión del Gobierno.

13/02/2012 Se inician huelgas reconducidas semanalmente en varias universidades e institutos de formación profesional. Posteriormente se convierte en indefinida.

22/03/2012 200.000 estudiantes se manifiestan en Montreal. En el punto álgido de las movilizaciones, 300.000 estudiantes están en huelga.

24/04/2012 Empiezan las manifestaciones nocturnas, que se realizan a diario desde entonces.

14/05/2012 Dimite la ministra de Educación, Line Beauchamp. La sustituye Michelle Courchesne.

18/05/2012 El Parlamento aprueba la Ley 78. La ciudad de Montreal aprueba una normativa que prohíbe llevar la cara tapada en manifestaciones.

23/05/2012 700 detenidos en manifestaciones. Más de 2.500 desde febrero.

28/05/2012 Negociaciones fallidas. El Gobierno se niega a congelar las tasas en cualquier caso.

30/05/2012 En todo Canadá y EE UU se hacen caceroladas nocturnas de apoyo.

07/06/2012 Movilizaciones durante el Grand Prix de Fórmula 1.


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