domingo, 15 de enero de 2012

EDITORIAL: Balance del movimiento estudiantil colombiano en el 2011




El 2011 fue un año de grandes triunfos para el movimiento estudiantil colombiano tanto en lo organizativo como en lo político con dos elementos fundamentales: la creación de la MANE y poder hacer retirar la reforma a la ley 30 radicada en el Congreso de la República por parte del gobierno nacional.

El propósito del presente escrito no es hacer un recuento cronológico de lo que fue el movimiento estudiantil en el año 2011, sino hacer un pequeño análisis de los elementos más importantes y dar unas opiniones sobre lo que debe ser la lucha por una nueva universidad en el 2012.

Luego de conocer hace cerca de un año de las intenciones de Juan Manuel Santos de poner en la agenda legislativa una nueva ley de educación superior en donde se profundizara el modelo neoliberal plasmado en la Ley 30 de 1992, el movimiento estudiantil comenzó su recomposición el 19 y 20 de marzo en la Universidad Nacional en el “Encuentro Nacional de Estudiantes Carlos Andrés Valencia” en homenaje a un líder universitario asesinado en Medellín por paramilitares el fin de semana anterior, reunión fundamental en la cual se creó la Mesa Amplia Nacional estudiantil y se agendó la primera gran movilización del año para el 7 de abril. (Ver: http://prensauniversidad.blogspot.com/2011/03/resena-del-encuentro-nacional-de.html)

La MANE se puede considerar como una inmensa victoria del movimiento estudiantil ya que desde hacía décadas no existía un proceso que fuera un referente organizativo nacional y sobre todo con una legitimidad que se ha ido ganando paso a paso en la sociedad colombiana a pesar de la invisibilización, primero, y la estigmatización, después, por parte de los medios hegemónicos de comunicación y no obstante los intereses que desde algunos sectores han tenido para evitar la unidad del estudiantado.  De todas formas aún falta bastante para constituir una organización unitaria que tenga una estructura fuerte y vinculante, pero el camino que se está siguiendo es el correcto.

El mes de agosto fue testigo de la primera reunión nacional de la MANE, en la Universidad Distrital, como órgano constituido de la cual salió otra victoria clave en el desarrollo de lo que ha sido la lucha por un nuevo modelo de educación y que será la base de la pelea en todo el 2012: el Programa Mínimo del Movimiento Estudiantil Colombiano, el cual recoge, en términos gruesos, los elementos fundamentales que debe tener una ley de educación superior para la realidad nacional con respecto a la financiación, la democracia y autonomía universitaria, el bienestar, la calidad académica, las libertades democráticas y la relación con la sociedad. (ver: http://prensauniversidad.blogspot.com/2011/08/con-unanimidad-sobre-el-paro-nacional.html)

En esa misma sesión de la MANE se comenzaron a ver dos facciones dentro del movimiento estudiantil que han seguido hasta el momento pero uno de ellos no se puede definir claramente ni está cohesionado. Por un lado están las organizaciones estudiantiles del nivel nacional y muchas de carácter local que de algún modo se identifican, hacen parte o simpatizan con procesos nacionales de unidad popular como el Congreso de los Pueblos, Marcha Patriótica y el Polo Democrático Alternativo. Este sector ha logrado tal nivel de madurez, dado por la experiencia y la cualificación, que es bastante homogéneo a pesar de las diferencias ideológicas que van desde la izquierda revolucionaria hasta la socialdemocracia y las discusiones al interior de este grupo son muy respetuosas. Son, lo que se puede definir como, la herencia del movimiento estudiantil de los 70´s y son los que han estado siempre al frente de las reivindicaciones del estudiantado y en la lucha por una universidad al servicio del pueblo pero que en décadas pasadas tenían acaloradas disputas dentro del contexto del marxismo internacional (maoísmo, trotskismo, marxismo-leninismo, socialdemocracia, guevarismo, etc.). Las dos grandes debilidades que tienen son, por un lado, la falta de fuerza organizativa en muchas regiones y, por el otro, bajo nivel político de las bases, con algunas notables excepciones, por el poco tiempo que debe demorar la formación de un cuadro estudiantil en la actualidad y por el mismo proceso de desideologización que ha sufrido el mundo y que no ha sido ajeno al movimiento estudiantil.

Por el otro lado se encuentra un sector bastante heterogéneo, no definible fácilmente y al que entran o salen sectores independientes según la coyuntura, especialmente cuando hay desacuerdos con las decisiones tomadas. Es liderado por dos grupos bastante distintos: el maoísmo ortodoxo y un sector que políticamente le hace el juego al establecimiento. De esta parte han surgido los mayores inconvenientes para la consolidación de la unidad del movimiento estudiantil, ya sea por su dogmatismo recalcitrante, por los intereses del gobierno que aquí se ven reflejados y por la falta de claridad política de algunos estudiantes no organizados que no se ven representados en las organizaciones “tradicionales”. Los líderes han querido tratar de canalizar las insatisfacciones de muchos con el otro sector (que tiene las vocerías y la legitimidad ante la sociedad y los medios). Y es aquí donde se reivindican como MANE o la rechazan, de manera oportunista, según las circunstancias y han logrado calar en una buena parte de los estudiantes de tal forma que confunden la MANE con sus voceros.

La siguiente reunión fue el comité operativo de la MANE realizada en Palmira en septiembre, (ver: http://prensauniversidad.blogspot.com/2011/09/conclusiones-del-la-mane-reunida-en.html) donde lo más importante fue la definición frente a la consulta sobre la nueva ley ya que era inminente su radicación. Este hecho político, en el que más del 95% de los consultados rechazaba las intenciones del gobierno, fue determinante para legitimar el paro al interior de las universidades.

En el siguiente comité operativo de la MANE en Cali el primero de octubre, lo más importante que se dio fue un desgaste innecesario que generó cicatrices aún no cerradas ya que la gran discusión fue acerca de cuándo iniciar el paro (ver: http://prensauniversidad.blogspot.com/2011/10/se-llevo-cabo-la-reunion-del-comite.html) lo que radicalizó las dos tendencias llegando a verse en grave riesgo la unidad de la MANE y que reunió por primera vez al sector insatisfecho que posteriormente se reuniría en Pereira, llamado por algunos como la “MANE Paralela” o la “Anti-MANE”. Finalmente lo absurdo de la pelea se evidenció cuando a los dos días el gobierno radicó el proyecto de ley lo que implicaba entrar a paro de manera inmediata, lo cual se fue dando en todo el país las dos semanas siguientes. Para que el paro arrancara con fuerza, se dieron una serie de situaciones que convergieron positivamente. El proceso organizativo de la MANE descrito anteriormente; una incompetencia evidente de la señora ministra, que aún no se sabe porqué sigue en el cargo si de educación no tiene la más mínima idea; un gobierno que radicó el proyecto en el momento justo; un ánimo en todo el país para parar no solamente por la nueva ley sino por la crisis profunda en que se encuentra aún la universidad pública colombiana, debido al modelo neoliberal que lleva a las instituciones a mendigar al mejor postor (más bien a cualquier postor); un trabajo con los medios de comunicación y procesos adicionales; como el III Congreso de la FEU y la Escuela Nacional de Dirigentes Estudiantiles organizada por la ACEU; que aportaron en lo organizativo y en la cualificación sobre la problemática.

A pesar de los enemigos de la MANE, tanto al interior del estudiantado, como desde el poder (medios, gobierno, fuerza pública) el movimiento fue creciendo y logrando la simpatía de la sociedad en su conjunto, la cual se dio cuenta de quién tiene la razón y que no creyó en mentiras tanto de la ministra como de los medios que al principio mostraban las protestas como un problema de orden público que necesitaba represión. Las movilizaciones fueron tan gigantescas como contundentes y los debates hacia el país fueron fundamentales para mostrar que una universidad nueva sí es posible, en la que se discutan los problemas estructurales de Colombia, que sirva a los intereses del pueblo, que sea pública, estatal gratuita, crítica, creadora y transformadora.

Las primeras marchas fueron caracterizadas por la represión desmedida del ESMAD y la implacable estigmatización por parte de los medios hegemónicos: pero ni uno ni otro lograron su cometido y a cada manifestación se sumaban miles más, volviendo las calles del país ríos de gente clamando por educación pública, gratuita y de excelencia. La violencia de la policía se ha dado desde dos escenarios principalmente: infiltración de agentes del Estado y algunos anarquistas que no comprenden el objetivo de una marcha y que, ante los medios, justifican el accionar criminal del ESMAD cuando éstos son atacados con piedras y explosivos. Pero aquí hay que hacer una gran diferenciación. Por un lado está el legítimo derecho de utilizar las paredes como medios de expresión ante el monopolio de la verdad por parte de los noticieros y la prensa nacional que están en manos de la clase dominante. Por el otro, las provocaciones violentas tanto del escuadrón “anti” disturbios y de los agentes infiltrados en la movilización en la que algunos caen porque ven como la única forma de tratar de hacer algo por la indignación causada ante el terrorismo de estado que hoy tiene a Colombia como el tercer país más desigual del mundo y donde se libra una cruenta guerra que parece no tener fin por los intereses económicos que tienen latifundistas, militares, mercenarios y otros sectores poderosos.

Si bien el estudiantado aprendió con la experiencia a no dejarse provocar, un sector fue más allá y, repitiendo el discurso hegemónico mostrado en los canales privados de televisión, condenaron toda expresión de inconformismo como el rayar las paredes para expresar el descontento con las políticas de gobierno, llegando incluso a legitimar el uso de la fuerza por parte del ESMAD, ya que muchas veces esos estudiantes estaban más interesados en defender a la policía que a los mismos manifestantes. Habrá que generar espacios de discusión en las universidades sobre este tema en un futuro cercano.

En cuanto a la infiltración de las movilizaciones por parte de la fuerza pública, los casos más representativos se dieron en Bucaramanga y Pereira. En el primer caso, el 15 de junio, durante una protesta violenta en la portería principal de la UIS de estudiantes contra el ESMAD, presuntos agentes estatales encapuchados incendiaron el edificio administrativo con el fin de legitimar la presencia permanente del escuadrón “antidisturbios” al igual que crear una cortina de humo frente a la comunicación del rector Camacho Pico con un paramilitar para ejecutar un “plan pistola” en contra de activistas y profesores que se oponen a su gestión. En la Universidad Tecnológica de Pereira (ver: http://asambleautp.blogspot.com/2011/10/comunicado-2-de-la-coordinadora.html), el 24 de octubre en un hecho aislado y en el marco del paro nacional, fue incendiado un bus por presuntos agentes infiltrados encapuchados con el objetivo de cerrar el campus y militarizarlo y de deslegitimar la justa protesta contra el proyecto de reforma a la educación superior.


El momento más triste de todo el proceso de movilización, se dio en la primera marcha como tal del paro, el 12 de octubre cuando el estudiante Yan Farid Lugo de la Universidad Santiago de Cali muere durante el recorrido producto de una explosión con un artefacto explosivo hecho con metralla que desconocidos le arrojaron. la fiscalía dictaminó que se trató de un asesinato.(ver: http://prensauniversidad.blogspot.com/2011/10/exitosa-jornada-de-movilizacion-y.html). En homenaje a Farid, el segundo encuentro de la MANE desarrollado en Bogotá tomó su nombre.

El 10 de noviembre se cerró un capítulo de la pelea por una nueva universidad con apoteósicas marchas en todo el país y principalmente en Bogotá con la llegada de estudiantes de varias regiones del país y con el apoyo resuelto de padres de familia y la sociedad en general. La manifestación fue quizá la más grande en décadas en Colombia y llevó al gobierno a retirar definitivamente el proyecto de ley radicado en el Congreso, aunque éste, esperando evitar los ríos de gente en las calles, dos días antes expresó que si se levantaba el paro quitaban el proyecto.

Las perspectivas para el presente año serán expuestas en un próximo artículo.


Leonardo León
@ingcritica

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