sábado, 2 de febrero de 2013

Comunicado de la Representación Estudiantil Académico de la UN: A propósito de los Gastos del Rector Mantilla


Sobre el Cogobierno como Manera de Controlar el Despilfarro de las Directivas
A propósito de los Gastos del Rector Mantilla

Con sorpresa la comunidad universitaria inicia el año conociendo los nuevos gastos por parte de las directivas universitarias, especialmente del Rector Ignacio Mantilla. Al ya conocido gasto de $150.6 millones en una camioneta blindada[1] nueva y adicional, se suman ahora 3 nuevos gastos: $84.3 millones en remodelación[2] para su oficina; $ 58.6 en muebles[3] nuevos para la misma; $48.8 millones en un nuevo sistema de seguridad[4] para su oficina y más $104 millones para dos Video Wall[5] para su oficina y la de vicerrectoría de Sede. Estos gastos ascienden a un total $446.3 millones del presupuesto de la Universidad. 

Estos gastos son de entrada innecesarios. Sabido es la existencia de la camioneta del anterior Rector, también blindada, de su oficina, en buen estado – a diferencia de las aulas y laboratorios del Campus – y de los Paneles Led en las oficinas de las directivas, que aunque más pequeños se encontraban en perfecto estado como sabemos quienes hemos estado en dichas oficinas. Así, no menos que rechazo generan estos gastos por parte de las directivas, injustificados y elevadísimos, máxime la crisis financiera que atraviesa la UN hoy por hoy, producto de la congelación de recursos por parte de la Ley 30 y del despilfarro y corrupción de parte de directivos de la UN[6].

Estos, sin embargo, no son hechos nuevos en la UN. Al despilfarro habrá que sumar la mala planeación de las obras de la UN, que genera siempre más gastos en las obras construidas – como ocurrió en la sala de cómputo de la Sede Bogotá, o la Biblioteca Central de la misma Sede -. La corrupción tampoco ha sido ajena a la práctica de las directivas. Valga señalar la silla de $17 millones que el otrora decano de Ciencias, ahora Rector, compró para su oficina de decanatura.

Estos hechos ponen de presente una necesidad y derecho de la comunidad universitaria. La de incidir, controlar y vigilar el uso, gasto y distribución de los recursos de la UN, para evitar su malversación o despilfarro. La MANE, en la construcción de su propuesta ha sido clara al respecto: Artículo 56. Control del manejo de los recursos: Los aportes estatales a la educación superior y la asignación de los recursos estarán vigilados por medio de un sistema de veedurías propio de cada una de las IES. Será obligación de cada IES tener y definir de forma autónoma tal sistema. Asimismo, existirá un control de los recursos públicos por parte de la Contraloría General de la Nación[7].

Este necesario ejercicio de control y vigilancia, se ve menoscabado en la actualidad por los esquemas de Gobierno Universitario, que en la Universidad centralizan en las directivas la toma de decisiones sin la menor participación de la comunidad universitaria. Es por ello que no es suficiente con rechazar enérgicamente tales hechos que acaban el presupuesto de la UN; es necesario dar un paso adelante y exigir la participación de la comunidad universitaria en la definición de las prioridades del gasto, la distribución de los recursos acorde a dichas prioridades, y la vigilancia en su buena ejecución. Este hecho nos lleva, como hemos dicho históricamente, a entender que la superación de estos hechos pasa irremediablemente por construir escenarios de cogobierno universitario, que animen la participación, definición, y vigilancia del rumbo de la Universidad Nacional, incluido el manejo presupuestal[8].

Este es una discusión acerca de prioridades en el gasto, y acerca de la participación de la comunidad en la definición de las mismas. Es un debate acerca de cómo y porque se construye la Universidad, por tanto, es un debate que exige de nuestra parte toda la atención. Es incomprensible como se elevan los costos de matrícula, se reorientan los exámenes de admisión a la búsqueda de recursos propios – abriendo la puerta a 4 convocatorias en el año -, mientras que por otra parte se gastan de manera onerosa los recursos existentes en comodidades individuales, en menoscabo de las condiciones colectivas. Cometen un error las directivas al prohibir las Chazas, en el marco del progresivo desmonte de las políticas de bienestar universitario y en el marco de un alza de matrículas. Pierden toda autoridad moral, al malgastar tal cantidad de dinero en oficinas y carros, en lugar de invertir dichos dineros en el mejoramiento de infraestructura. Además, y es lo esencial, ponen a la comunidad universitaria a asumir los costos de la desfinanciación Estatal esquilmando los ya exiguos ingresos de las familias colombianas, además de ponernos a pagarle oficinas y carros al Rector.

Hemos definido desde la MANE que es necesario superar estas irregularidades, que legalmente se pueden hacer pese a lo absurdas que lleguen a ser, y la única vía de ello es el control y participación colectiva. Nuestra propuesta plantea como sujeto constructor de Universidad a la comunidad universitaria[9], y le descarga la obligación de velar por el buen uso de los recursos universitarios y la buena gestión rectoral[10]. El despilfarro, corrupción y mal gasto de recursos es un tema de mal gobierno universitario, y por tanto, exige un nuevo esquema de construcción y gobierno, que a su vez demanda la organización del estudiantado.

Aún más necesario es este hecho al notar que estas “inversiones” son amparadas legalmente, pese a lo inocuas que puedan llegar a ser. Es decir, este tipo de acciones son permitidas en el marco del modelo actual de UN y de educación superior. La conclusión se impone, el País, la UN y la comunidad Universitaria demanda un nuevo modelo de educación superior, que supere estas y otras dificultades que configuran su crisis actual, así como reafirman la necesidad de una alternativa. Al fin de al cabo, de nada sirven más recursos para las Universidades Públicas, o la Universidad Nacional, si van a ser repartidos de este modo, necesitamos cogobierno para administrarlos con el único criterio de que la UN sea la punta de lanza en calidad, investigación y aporte a la superación de las necesidades más sentidas del País.

Invitamos a la comunidad universitaria a manifestar su enérgico rechazo a este malgasto de recursos. A despertar y entender que la situación actual de la UN es crítica y tiende con hechos como estos, el despilfarro, aumento de matrículas y las miopes medidas de las directivas, a empeorar. Es este un momento que exige de todos nosotros defender a la UN, y reivindicarla como Universidad Pública, propiedad de todo el país, bien común, como un grito de libertad. Las condiciones están sobre la mesa, solo falta que decidamos colectivamente que camino vamos a tomar.


Christian Hurtado
Representante Estudiantil Ante Consejo Académico
Universidad Nacional de Colombia.







[6] Aún recordamos las millonarias partidas adicionales por la construcción del parqueadero del C y T, o de la entrada de la 45. Y las investigaciones de contraloría para Wasserman y el ex vicerrector Montenegro por contratos irregulares.

[7] 2013. MANE. Borrador de Articulado Ley de Educación Superior para un País con Soberanía, Democracia y Paz. En: Capítulo VII Del Régimen Financiero y Presupuestal.

[8] 2013. MANE. Borrador de Articulado Ley de Educación Superior para un País con Soberanía, Democracia y Paz. En: Capítulo II Principios Rectores de la Educación Superior. Artículo 5, Numeral 1.

[9] 2013. MANE. Borrador de Articulado Ley de Educación Superior para un País con Soberanía, Democracia y Paz. En: Capítulo IV Del Gobierno de las IES Públicas. Artículo 44.

[10] 2013. MANE. Borrador de Articulado Ley de Educación Superior para un País con Soberanía, Democracia y Paz. En: Capítulo IV Del Gobierno de las IES Públicas. Artículo 48, de la Asamblea Universitaria.


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